Orlando Fals Borda (1925 - 2008) fue básicamente uno de los principales fundadores de las ciencias humanas en Colombia. Sin investigadores como él todavía tendríamos abogados diletantes jugando a ser historiadores, sociólogos, antropólogos e incluso filósofos, enseñando a otros sus pasatiempos en nuestras universidades como si fueran verdaderos especialistas. Bueno, de hecho lo siguen haciendo, aunque ya contamos con investigadores y docentes de verdad, herederos de la tradición iniciada por Fals Borda.
Sus aportes a la Sociología y otras ciencias humanas pasaron nuestras a veces parroquiales fronteras académicas hace rato, especialmente gracias a su intervención en la formulación de la Investigación acción participativa, una metodología que suma a las elaboraciones habituales del científico social estándar la posibilidad de transformar las comunidades estudiadas sin mesianismos. Su estudio sobre la violencia en Colombia (1962) es un clásico dentro del género académico desarrollado tiempo después por Daniel Pécaut & Co.
Por otro lado, es risible la forma como la prensa se ha referido a la muerte de Fals Borda. Los genios de El tiempo lo muestran como un dirigente político del Polo democrático con perfil académico, mientras El espectador hace apenas una mención escueta de su importancia en nuestro medio intelectual. Semana al menos va más allá, con una biografía mejor trabajada. Y es que su vida intelectual estuvo vinculada no solo con la política y la academia. Fals Borda, por ejemplo, intervino también en el periodismo, siendo uno de los iniciadores de la famosa revista Alternativa en los dorados 70.
Aquí está una tardía aparición mediática de Fals Borda relacionando nuestra violencia actual con el asesinato de Gaitán:
Sería positivo ver muchas más intervenciones como ésta, incluso más largas y más densas, en los medios colombianos, ahora que los intelectuales han sido erradicados de los medios de comunicación. Probablemente esa sea una de las causas de la dogmatización actual de nuestra sociedad, donde cada vez más se recurre a las doctrinas oficiales y menos a formas complejas de explicación de la realidad. Si la gente no tiene referentes de discusión de alto nivel, es difícil que piense en la posibilidad de discutir problemas sin recurrir a la propaganda.
Bueno, ¿acaso hay alguien a quien le interese que pase algo como eso?
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Actualización:
La editorial de hoy de Oscar Collazos sobre Fals Borda aporta bastante. El espectador finalmente profundizó un poco.

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